esen
ARTÍCULOS

Las Inversiones de Impacto y el Desarrollo Del Mercado De Emisiones Sostenibles en Panamá

Las emisiones sostenibles fueron noticia en nuestro país en el año 2019. En el mes de agosto de 2019, se anunció la emisión privada del primer bono social de género en América Latina de Banistmo por 50 millones de dólares, y la Corporación Interamericana para el Financiamiento de Infraestructura (CIFI) emitió el primer bono verde en el mercado panameño, por 200 millones de dólares.

Posteriormente, en el mes de octubre de 2019, la Bolsa de Valores de Panamá, como parte de su compromiso con el desarrollo de finanzas sostenibles para el mercado de capital panameño, lanzó la Guía para la Emisión de Valores Negociables Sociales, Verdes y Sostenibles, con el objetivo de ofrecer al mercado lineamientos de buenas prácticas y parámetros para emisiones sostenibles y reforzar en sus stakeholders la importancia de realizar exitosamente inversiones de impacto.

¿Qué son las Inversiones de Impacto?

Las Inversiones de Impacto se definen como aquellas inversiones realizadas con la intención de generar un impacto social y ambiental positivo y medible, además de un retorno financiero. 

El término fue acuñado hace poco más de una década en una conferencia organizada por la Fundación Rockefeller por un grupo de inversionistas pioneros en inversiones de desarrollo comunitario, microfinanzas y sostenibilidad ambiental.

Desde entonces otras ideas similares a la inversión de impacto han evolucionado, como el capitalismo consciente, la inversión sostenible, la inversión ética y la inversión socialmente responsable (SRI), la cual representa un marco bien definido para elegir inversiones basadas en criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).

El crecimiento de las inversiones de impacto ha alcanzado rápidamente tanto mercados desarrollados como mercados emergentes, impulsados principalmente por la firma de Acuerdo de París sobre Cambio Climático y la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por los estados miembros de la Organización de Naciones Unidas.

Este creciente mercado proporciona capital para abordar los desafíos mundiales más apremiantes en sectores como la agricultura sostenible, las energías renovables, la adaptación al cambio climático, manejo de desechos, las microfinanzas y servicios básicos asequibles y accesibles que incluyen vivienda, salud y educación.

¿Por qué es importante hablar de las Inversiones de Impacto?

Las inversiones de impacto conectan los mercados financieros con la economía real y esto es relevante para inversores que buscan causar un impacto en su entorno, para gestores de fondos y asesores de inversión que necesitan poder ofrecer instrumentos financieros sostenibles a sus clientes y para cualquier empresa que busque levantar capital para proyectos sociales, verdes o sostenibles.

El mercado tiene un gran potencial: Conectar a quienes tienen capital con quienes lo necesitan, para ayudar a que la sociedad y la economía prosperen.

La Corporación Financiera Internacional (lFC) publicó un reporte en 2019 titulado “Creating Impact. The Promise of Impact Investment” donde estima que el apetito de los inversores por la inversión de impacto alcanza los US$26 trillones de dólares: estiman que US$21 trillones serían destinados a acciones y bonos que cotizan en bolsa, y US$5 trillones se invertirán en mercados privados que involucran capital privado, deuda privada no soberana y capital de riesgo.

A su vez, Global Impact Investing Nertwork (GIIN) organización sin fines de lucro dedicada a aumentar la escala y efectividad de la inversión de impacto, ha mencionado que de acuerdo a reportes de sus encuestas anuales el 86% de las gestoras de fondos han realizado inversiones de impacto debido a la demanda de sus clientes. Según su encuesta del año 2018, se reportaron US$228 billones de dólares en activos de inversión de impacto, aproximadamente el doble que el año anterior. El crecimiento ha sido exponencial si consideramos que en el año 2014 el mercado de inversión de impacto representaba solo US$40 billones de dólares.

Otra realidad que promueve las inversiones de impacto es que las generaciones más jóvenes, favorecen cada vez más las estrategias de inversión orientadas a impactar de manera significativa el bienestar social y ambiental, debido al desarrollo de la conciencia ambiental y social que se ha experimentado en las últimas décadas. Se espera que esta demanda vaya aumentando considerando que en los próximos años grandes patrimonios serán transferidos de la generación de los “Baby Boomers” a la “Generación X” y a los “Millennials”.

Convertir este apetito en inversiones reales dependerá de la creación de oportunidades de inversión y vehículos e instrumentos de inversión que permitan a los inversores buscar ese impacto acompañado del rendimiento financiero de manera sostenible.

Para atraer la inversión de impacto a nuestro mercado local, necesitamos conocer que está ocurriendo en otros mercados y qué estándares internacionales se están desarrollando.

Se requiere que la empresa privada desempeñe un rol de liderazgo más activo para desarrollar el potencial de este mercado. La Responsabilidad Social Empresarial va mucho más allá de la filantropía, ya que es  clave para la sostenibilidad a largo plazo de nuestras empresas y el desarrollo sostenible del entorno en el que éstas operan.

Una encuesta reciente de Global Impact Investing Nertwork (GIIN), reveló que el 42% de los inversores de impacto han utilizado los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas como indicadores en su medición y gestión del impacto. Y es que los Objetivos de Desarrollo Sostenible han sentado las bases de un escenario común en el cual podemos medir y valorar la contribución de cualquier organización al desarrollo sostenible.

Panamá no es escapa de esta realidad, nuestro país enfrenta retos importantes en su agenda para hacerlo más sostenible e inclusivo. Por otro lado, la Autoridad del Canal de Panamá también enfrenta retos importantes en la búsqueda de nuevas fuentes de agua para mantener el nivel de agua requerido en el lago Gatún y garantizar el tránsito de los barcos por el Canal de Panamá en épocas de sequía.

Todos estos retos son oportunidades para el desarrollo de proyectos verdes, sociales y sostenibles que pueden ser financiados a través del mercado de capitales. 

¿Cómo se estructuran los valores verdes, sociales o sostenibles?

La inversión de impacto plantea un escenario muy amplio de instrumentos financieros que se puedes estructurar, siendo el mercado de bonos, el mercado que más se ha desarrollado hasta la fecha. Sin embargo, los valores negociables existen en distintas variedades y cualquiera de ellos pueden ser etiquetados como verde, social o sostenible: Fondos de inversión, Bonos, VCNs, Letras del Tesoro, Notas del Tesoro, Bonos del Tesoro.

Un bono se clasifica como verde, social o sostenible, según el tipo de proyecto al que se destinen los recursos de la colocación, siendo los bonos verdes aquellos cuyos recursos se destinan a proyectos verdes o medioambientales, los bonos sociales aquellos cuyos recursos se destinan a proyectos sociales y bonos sostenibles aquellos cuyos recursos se destinan a proyectos que combinan componentes sociales y medioambientales que contribuyen a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

El proceso de registro de valores verdes, sociales y sostenibles es igual al de un valor tradicional y debe cumplir con la normativa vigente del mercado de valores. Adicionalmente, estos valores deben cumplir con ciertos criterios y estándares internacionales para poder ser reconocidos como verdes, sociales o sostenibles. 

Los principios o criterios internacionales más utilizados son los desarrollados por la Asociación Internacional de Mercado de Capitales (ICMA por sus siglas en inglés), que publicó en 2014 los Principios de Bonos Verdes, y posteriormente publicó los Principios de los Bonos Sociales en 2017 y los Principios de Bonos Sostenibles en 2018. Estos principios básicamente fomentan la transparencia y divulgación de la información sobre el uso y gestión de los fondos y establecen categorías de proyectos elegibles para financiamiento.

Los Principios de los Bonos Verdes, Sociales y Sostenibles del ICMA tienen cuatro pilares fundamentales:

  • Uso de los ingresos: identificación de proyectos elegibles para financiarse a través de bonos verdes, sociales o sostenibles.
  • Proceso de selección y evaluación de proyectos: objetivos de sostenibilidad ambiental, proceso mediante el cual el emisor determina cómo los proyectos encajan dentro de las categorías de proyectos elegibles para el tipo de bono y criterios de elegibilidad relacionados y cualquier otro proceso aplicado para identificar y gestionar riesgos ambientales y sociales
  • potencialmente materiales asociados a los proyectos.
  • Gestión de los ingresos: mantener un control apropiado de los ingresos obtenidos de los bonos, el proceso para vincular los fondos a los proyectos elegibles y dar a dar a conocer a los inversores que se hará con los fondos que no sean alocados inmediatamente a los proyectos elegibles.
  • Divulgación de información: mantener información actualizada fácilmente disponible sobre el uso de los fondos, que se renovará anualmente hasta su asignación total, y cada cierto tiempo según sea necesario en caso que haya un hecho relevante.

Otro estándar internacional para bonos verdes, es el Estándar Internacional para Bonos Climáticos administrado por Climate Bonds Iniciative (CBI) organización internacional sin fines de lucro enfocada en inversionistas que busca movilizar el mercado de bonos hacia soluciones al cambio climático. La misión de CBI se enfoca en ayudar a reducir el costo del capital para proyectos climáticos y de infraestructura de gran escala y apoyar a los gobiernos que buscan mayores inversiones de los mercados de capitales para lograr cumplir sus metas climáticas.

El Estándar Internacional para Bonos Climáticos se encuentra alineado los Principios de Bonos Verdes del ICMA, sin embargo, adiciona un sistema de certificación basado en criterios científicos que aseguran que el impacto causado por los proyectos financiados a través de bonos verdes etiquetados bajo el Estándar Internacional para Bonos Climáticos sea coherente con el límite de calentamiento global de 2° Celsius en los objetivos del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

El Estándar Internacional para Bonos Climáticos se considera el enfoque más sólido a nivel mundial y se compone de dos partes:

  • El Estándar Internacional para Bonos Climáticos que detalla los procesos de gestión y divulgación de información.
  • La Taxonomía de Bonos Climáticos y Criterios Sectoriales de Elegibilidad que detallan las credenciales climáticas y los umbrales técnicos que deben cumplir los activos.

Adicional a estos estándares del mercado de bonos, existe un creciente número de herramientas y metodologías de medición del impacto a disposición de las empresas. Entre las metodologías e indicadores más destacados cabe señalar el Impact Reporting and Investment Standard (IRIS) iniciativa de la Global Impact Investing Network (GIIN), el modelo London Benchmarking Group (LBG) y el Social Return on Investment (SROI). Estas herramientas sirven de guía y ayuda a los inversores de impacto para conocer el impacto social, ambiental y financiero de una organización.

La Corporación Financiera Internacional (IFC) en colaboración con otros actores del mercado lanzó en abril de  2019 los Principios Operativos para la Gestión de Impacto con el objetivo de ofrecer a los inversores claridad y coherencia sobre lo que constituye una inversión de impacto. Son complementarios a otras iniciativas de la industria, como IRIS y otros sistemas de medición de impacto antes mencionados, y los principios de bonos verdes, sociales y sostenibles, que buscan la convergencia hacia enfoques comunes para la medición del impacto y el reporting.

¿Quienes compran valores negociables sostenibles?

  • Inversores tradicionales que buscan coherencia entre los instrumentos financieros en los que invierten y sus valores o su forma de pensar.
  • Inversores institucionales adheridos a los Principios de Inversión Responsable de Naciones Unidas.
  • Fondos de pensiones y gestoras de fondos con mandatos ecológicos o sociales que además buscan ese balance entre riesgo y retorno que brindan las inversiones relacionadas con sostenibilidad.
  • Aseguradoras conscientes que tienen riesgos climáticos importantes y desean aumentar su participación en inversiones relacionadas con proyectos que ayudan a disminuir las emisiones de carbono como parte de su estrategia de mitigación de riesgo a largo plazo.

 

¿Qué beneficios se obtienen con la emisión de valores sostenibles? 

Para los emisores:

  • El proceso de emisión de valores sostenibles contribuye a que la función financiera y la alta gerencia se planteen de manera más activa cómo la sostenibilidad se relaciona con su negocio y sus operaciones.
  • Diversificación: Acceso a nuevos inversores con mandatos ecológicos o sociales y a inversores más jóvenes.
  • Proporciona fuente adicional de financiamiento sostenible.
  • Mejorar su reputación y credibilidad impactando positivamente la sostenibilidad del negocio a largo plazo.
  • Beneficios en tarifas de registro en la Bolsa de Valores de Panamá.

Para los inversionistas:

  • Retornos financieros comparables con los instrumentos convencionales, adicionando los beneficios sociales y/o ambientales.
  • Acceso a activos/proyectos verdes sin riesgo de proyecto.
  • Fuerte desempeño del mercado secundario por la oferta limitada.
  • Permite la inversión directa para enverdecer sectores altamente contaminantes ya que es el instrumento y no el emisor a quien se le da la certificación de verde, social o sostenible.
  • Mayor transparencia en rendición de cuentas sobre el uso y gestión de los fondos.
  • Satisfacer aspectos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) de sus mandatos de inversión sostenible.
  • Potencia un posicionamiento estratégico en el mercado en el que funciona.

En Panamá aún tenemos trabajo por hacer para atraer a los grandes inversores de impacto a nuestro mercado. El proceso ha comenzado con la emisión del primer bono social y el primer bono verde en 2019 y se espera que este año se sumen más emisores.

FABREGA MOLINO cuenta con un equipo multidisciplinario a disposición para apoyar a clientes que deseen evaluar estas opciones de financiamiento y aportar al desarrollo del mercado de valores sostenibles, para que todos los beneficios sociales y ambientales que ello representa, sean una realidad en Panamá.

Autor(es)

Tatiana Abadia

Socia

Alejandro Vásquez V

Asociado Senior

Áreas de Práctica Relacionadas